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El valor de la constancia: Hacer del logro un hábito

Junio 19, 2019 / Édgar Anguiano / MONTERREY Ser capaces de ofrecer de forma continua un producto o servicio de calidad, si bien no garantiza el éxito, aumenta las posibilidades de conseguirlo
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Hace unos días, escuchando una canción de El Tri que poco más o menos decía “El chiste no es llegar hasta arriba, sino quedarse ahí toda la vida”, me quedé pensando en la inmensa cantidad de negocios que hemos visto desfilar por el mercado, empresas que tuvieron un momento de gloria, se convirtieron en un referente y luego desaparecieron sin dejar rastro. De acuerdo con cifras del Instituto Nacional Emprendedor, el 75 por ciento de las nuevas empresas fracasan antes de dos años, tres de cada cuatro empresas no sobreviven ese periodo y, si bien la principal causa de su desaparición se atribuye a un manejo financiero deficiente, es un hecho también que la falta de constante es un problema que debe ser puesto sobre la mesa. 

Ser capaces de ofrecer un producto o servicio de calidad constante de forma continua, si bien no garantiza el éxito, aumenta las posibilidades de conseguirlo. Quiero ser muy enfático en esto, existen muchos negocios que han proporcionado servicios mediocres por años y han logrado sobrevivir, de forma irónica, han sido constantemente mediocres. La pasión por el detalle y el trabajo bien hecho es una filosofía que no solo debe vivirse, sino que puede contagiarse a aquellos que trabajan con nosotros. Alcanzar primeramente la satisfacción al hacer las cosas bien es un paso adelante hacia el rumbo correcto.

Pero, ¿cómo es posible ser constante en medio de un mundo cambiante? De entrada, adquiriendo el buen hábito de documentar los procesos. Si usted tiene una cafetería que depende de la habilidad específica y de los secretos profesionales de un solo barista, tiene usted un problema serio, porque una inasistencia, una enfermedad o una renuncia puede dejarle a la deriva, una de la cual será difícil recuperarse. En México no tenemos el hábito de la lectura, mucho menos el de la escritura, y si lo pensamos detenidamente, elaborar un manual de procedimientos no resulta una tarea atractiva, mucho menos divertida. Sin embargo, un manual de procesos y una adecuada supervisión de la ejecución de estos son la piedra angular de un negocio. La constancia debe ser alcanzada incluso en la innovación, sí, incluso el cambio debe ser permanente, entender cuál es su negocio y concentrarse en este, sin desviarse del camino, es uno de los preceptos que deben mantenerse constantes. 

Hace tiempo conocí a una empresa dedicada a tecnologías de la información que había presentado un crecimiento explosivo, pero que tenía un portafolio de productos y servicios muy disperso. Lo mismo vendía un sistema de encriptación de archivos que una lata de aire comprimido para limpiar equipos, su gerente de ventas afirmaba que ofrecerle al cliente “lo que pidiera” era el secreto del éxito. Una rápida hojeada a sus números permitió darse cuenta de que dicha declaración era a todas luces falsa. Sí, había ventas importantes en artículos menores, pero el grueso del negocio se concentraba en cuatro líneas de producto, con ventas y rentabilidad altas que estaban siendo descuidadas por vender lo “fácil” y que, por cierto, tenía una utilidad mínima y consumía muchos recursos, tanto humanos como económicos. La solución: crear un departamento para la venta de estos artículos y hacer que los vendedores las canalizaran a este, en lugar de dedicar su tiempo a ello. Con esto fue posible enfocar los esfuerzos en aquello que sí resultaba negocio. Puede resultar tentador el integrar nuevos productos o servicios a su portafolio, pero usted debe estar consciente de sus propias capacidades. Un menú de 150 platillos para un restaurante con dos personas en la cocina es una receta perfecta para el desastre. 

La pregunta más importante que debe ser respondida en aras de lograr la constancia es: ¿Qué vende mi negocio? Usted sabe qué es lo que lo motivó a iniciar, aquello en lo cual considera ser bueno, ¿es su oferta al mercado coherente con el plan inicial? Sí, es de esperarse que haya una evolución y una adaptación a la demanda, pero aún con ello usted no empieza vendiendo tacos para ofrecer servicios de confección de vestidos. Dice el antiguo dicho “zapatero a tus zapatos”, usted conoce su negocio. Desarrollar la capacidad de ser constante en la calidad de lo que ofrece y la forma de hacerlo llegar a sus clientes es una forma asequible de hacer del logro un hábito.

www.edgaranguiano.com

(icono FB) @edgaranguianooficial






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