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Mohamed se ve Campeón

Noviembre 10, 2016 / Mario Sánchez / MONTERREY Mohamed es un técnico que se apoya en fuertes convicciones, pero cuando éstas no se traducen en éxitos, lo suyo se reduce a cuestiones de fe. Se refugia en lo espiritual para convencerse que su equipo puede en lo competitivo
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Rayados hoy cruza los dedos en pos de conseguir una clasificación ‘in extremis’ que, por ahora, tiene perdida. Las posibilidades de avanzar a la Liguilla están sujetas a varios factores: ganar en Morelia en la última fecha y esperar una combinación de malos resultados de otros aspirantes.

Las típicas especulaciones al final del camino cuando por mérito propio se ha fracasado en lograr con anticipación un objetivo primario.

Es decir, el equipo hoy está librado a la suerte en una incómoda ruleta de resultados. Digamos, una situación que explica la tambaleante campaña que ha tenido Rayados en lo futbolístico más allá de lo productivo. Esto último siempre será consecuencia de lo primero.

Y no todo en Rayados ha sido cuestión de mala puntería ni todo fue mala fortuna. El eje del asunto en el actual torneo ha pasado por lo estructural, por la forma de jugar, por las vacilaciones tácticas, por los errores conceptuales, por las distracciones y una evidente fuga de nivel de individualidades para la cuales no hubo un recambio a tiempo y acertado.

En resumidas cuentas, Rayados no supo apoyarse en el envión que traía en el torneo anterior para mejorar el actual. Se quedó sin gas muy pronto y sin soluciones efectivas que le cambiaran el rostro.

Se ha querido reinventar después de cada triunfo y ha tenido recaídas después de cada derrota. Le ganó a los débiles y no pudo con los fuertes. Así se la ha pasado: en un pantano, sin garantías de superación y viviendo de la nostalgia por eso de querer volver a ser el que fue sin cuestionarse de lo que hoy realmente es.

Sin embargo, frente a un contexto que se antoja quimérico, Mohamed está convencido en que puede abrazar el título.

Se lo dijo en entrevista al colega Gerardo Suárez de El Horizonte: “Yo me veo en la Final del campeonato y me veo siendo Campeón. No estoy pensando en entrar a la Liguilla, estoy pensando en ser Campeón”, aseguró el DT con absoluta seguridad.

Mohamed es optimista y es válido que lo sea. Los directivos lo respaldan. Dicen que es un ‘técnico inteligente’ para declarar, porque busca sacudir el orgullo de sus jugadores en público y a la vez le endosa un mayor compromiso a estos.

Genera una especie de motivación de amplio espectro, dicen, que abarca al plantel y a los aficionados por igual. Que le resulte es otra cosa.

Ya lo ha intentado hacer sin suerte después de cada victoria con el famoso ‘estamos de regreso’. Toda una movida psicológica de relativa efectividad, pero que quizás esté más ligado a las razonables corazonadas de Mohamed por la manifiesta esterilidad que le acompaña en su paso por el Monterrey, que a lo que necesita deportivamente el grupo.

En lo que a Mohamed compete, ya no pasa por una cuestión de liderazgo, de motivación, de fe, de optimismo o de ser inteligente al enviar esos intensos mensajes cargados de buena vibra.

Ya pasa por una cuestión de credibilidad: sólo ha clasificado a una Liguilla en los dos últimos torneos y ha quedado eliminado en las Fases de Grupo de dos Copa MX y en la actual Concachampions.

Definitivamente, la deuda personal que tiene con Rayados orilla a Mohamed a lanzar dardos encantadores al aire en un desesperado intento por revertir desde lo lírico, un proceso que futbolísticamente, hasta ahora, ha decepcionado.
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