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Mercadotecnia virtual Vs. tradición presencial

Octubre 15, 2020 / Cabrito Mayor / MONTERREY El público es el pilar fundamental donde se sostiene la tauromaquia y, junto con el toro y los toreros, son elementos imprescindibles para el desarrollo íntegro y natural de una corrida de toros
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imagenNota Fotografía: Especial

ESPECIAL.-  Y aunque es cierto que algunas actividades masivas han iniciado, su regreso sin público y con relativo éxito, esto es debido principalmente a la creatividad, mercadotecnia y comercialización, no sólo de los eventos a través de la televisión, sino a la monetización comercial de todo detalle, por sencillo que sea, que se pone en venta hacia el interior y exterior del espectáculo de manera física y virtual.

Y como ejemplo tenemos el caso del futbol, que la mercadotecnia se ha adelantado con años luz de ventaja en relación con la fiesta de los toros y es el mismo tema comercial el que ha podido soportar la ausencia económica del público en las gradas de los estadios, a través de sus estrategias de comercialización de todo lo relacionado con el propio deporte, desde la señal televisiva de sus partidos, publicidad en los uniformes, en los inmuebles, hasta ponerle precio a las emociones de sus seguidores a través de la venta de productos (balones, playeras, gorras o souvernirs), que le ofrecen identidad de pertenencia o empatía al público espectador por el deporte o por algún equipo.

Lo mismo ocurre con el beisbol, el box y algunas otras actividades con público de masas, que tienen establecidas y organizadas sus fechas y calendarios de actividades, y que obtienen los ingresos para financiar los eventos vía patrocinios, venta de publicidad o por otros medios independientes distintos a las propias taquillas, que hasta antes de la pandemia al interior de los recintos se llegaban a difundir y promover, por ejemplo la publicidad, imagen y promociones de los anunciantes y patrocinadores interesados en implementar sus campañas e invertir recursos frescos para llegar y posicionar sus marcas frente a esos públicos.

En cambio, la fiesta de los toros, un tanto por la influencia ejercida en los últimos tiempos por los movimientos animalistas que han agraviado su imagen presionando a través de iniciativas legales, han logrado desprestigiar, etiquetar y alejar a los públicos nuevos de las plazas de toros, provocando que los posibles anunciantes y patrocinadores, rehuyan y vayan perdiendo el interés de comercializar o promover su imagen o marcas entre este público selecto y culto al que pertenece las personas y aficionados a la fiesta de los toros.

Así también, entre los argumentos que se corren contrariamente a las ligeras propuestas hechas públicas para celebrar la fiesta de toros sin espectadores, se tiene que considerar que es precisamente el público, pilar fundamental donde se sostiene la tauromaquia y, junto con el toro y los toreros, son elementos imprescindibles para el desarrollo íntegro y natural de una corrida de toros.

Además se tiene que ser claro que, en una representación cultural y artística donde acontece el sacrificio real de la vida en un ritual donde se expone la propia existencia en el umbral de la muerte y que representa la liturgia de la superioridad de la inteligencia sobre la fuerza bruta, difícilmente podría ser comprendido y aceptado por la generalidad del público en estos tiempos actuales de falsa moral promovidos por los movimientos animalistas, si no hay personas que expliquen detalle a detalle el por qué de las cosas para que se llegase a comprender plenamente el espectáculo por una audiencia nueva, situación muy difícil de lograr a través de la televisión en un marco de respeto hacia las emociones de las personas que se alimentan de manera presencial de estas manifestaciones de arte emanadas del alma.

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