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Jorge Salais Herrera...'Veni,vidi, vici'

Noviembre 29, 2019 / Cabrito Mayor / MONTERREYLa tauromaquia está de luto, luego de que el destacado exitoso y prestigiado hombre de negocios, novillero en el retiro atendiera el llamado del Creador a la edad de 90 años
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Nacido de cuna humilde, forjado asimismo en medio de la adversidad de todas las batallas inimaginables que la vida le obsequió y que en su fugaz paso como novillero le dotó del carácter, el valor, la fortaleza y la determinación para que al paso del tiempo y en base al arduo trabajo y esfuerzo honesto, se convirtiera en un exitoso y prestigiado hombre de negocios, Don Jorge Salais Herrera, ha rendido la mañana de ayer, cuentas al Creador y ha entregado su ser, a la edad de 90 años en la solidez y la plenitud de haber cumplido cabalmente su misión en esta tierra para seguramente poder pronunciar a su bienvenida y frente a las puertas del Cielo, aquella frase acuñada por Julio César: ´Veni, Vidi, Vici (Vine, vi y vencí)´.

Del 4 de mayo, Tauro de nacencia y por tanto, terco por naturaleza, pero siempre abierto a la opinión de los demás, alegre, jovial, bondadoso, sencillo, pero con harta clase y mucha más categoría que le venía por herencia de su estirpe francesa, el señor Salais gozó de sus últimos años de la paz y la tranquilidad que le obsequió el retiro de sus negocios, luego de toda una vida dedicada con harta pasión al trabajo, lo que le permitió construir todo un emporio comercial de productos químicos.

Su corazón ha sido tan grande, tan bondadoso y tan generoso, que don Jorge Salais ha dado muestra a su paso por este mundo de ser un hombre enamorado de la vida, de su mujer, su esposa María Elena, de todos sus hijos y de su familia, el torero que se hizo a base de mucho esfuerzo empresario, amó también la música y las corridas de toros.

En un acto de nobleza y gratitud hacia la vida y hacia la fiesta brava que le forjó en las bases que le dieron el carácter para salir adelante, el novillero y hombre de negocios en retiro, donó al novillero triunfador del año 2014, un traje de torear obispo y oro, como una forma de devolver todas esas enseñanzas recibidas en el ambiente de la fiesta de toros y que le sirvieron en su vida para formarse como hombre de bien.

Salais Herrera, nacido en la ciudad de Durango, fue el único varón y menor de una familia compuesta por sus tres hermanas: Elodia, Martha, Hermila y su madre, María de los Ángeles Herrera, que fuera sobrina del general de la revolución Maclovio Herrera, y que ante la ausencia del padre, se convirtió en el ´hombre de la casa´; desde los cuatro años de edad, aprendió por necesidad a tener que luchar por la vida para ganarse el pan de cada día en la ciudad de Torreón, Coahuila.

Apenas a los seis meses de nacido, Salais fue trasladado por su madre a La Comarca Lagunera, ante la amenaza de un hermano de su padre, de secuestrar y ´desaparecer´ al menor si seguían viviendo en aquella ciudad, pues el progenitor de éste, estaba formando una nueva familia con una señora francesa con la que había contraído nupcias en aquel país, luego del nacimiento del niño en Durango. A su corta edad y ante la necesidad de ´sacar para el chivo´, en su primera casa, un cuartito de adobe y techo de palma, Salais, junto con su madre y sus hermanas, criaba gallinas y marranos para después de procesar, el niño saliera a ofrecer y vender los huevos y los chicharrones entre los vecinos de los barrios aledaños.

A pesar del ´fantasma de la pobreza´ con la que había que convivir día con día, el pequeño, quizás por su sangre francesa, que mezclada con la guerrera sangre mexicana de los Herrera, como todo el resto de su familia, hicieron que en él brotara el gusto por las bellas artes, que ante la carencia en la que vivía, tomaban lo que estaba a su limitado alcance.

A los cinco años, consiguió un empleo en el Cine Modelo, de la calle Matamoros y Cepeda, en el cual había que asistir ataviado con uniforme, un trajecito con botones dorados y sombrerito, para trabajar como vendedor de dulces y refrescos en la sala y fue ahí donde el pequeño Jorge tuvo su primer contacto con la fiesta de los toros, al ser proyectada en permanencia voluntaria, el estreno de la película ´¡Ora Ponciano!´ actuada por Jesús Solórzano.

Además de su empleo, el pequeño Jorge ayudaba a su madre como mandadero y cargador al tiempo que ella vendía ropa en abonos. Un día al pasar por la esquina del Salón Imperial, se quedó prendido por la armonía y el arte de las notas musicales del paso doble ´En er Mundo´, que emanaban como un manantial de agua pura para alimentar su sed por el arte, de una vieja radiola que ambientaba el interior de aquel salón.

Un parroquiano, al ver la emoción del chavalillo al escuchar por abajo de la puerta cantinera aquellas notas, se le acercó, lo cargó, lo metió a la cantina y lo levantó para que acariciara la cabeza de un toro bravo que imponía con su presencia en las paredes de aquel lugar. Esta experiencia marcó para siempre su vida, y recurrentemente acudía a aquella esquina, después de la jornada laboral para gastarse tres centavos y pedirle a quien entraba a la cantina, le pusieran en la radiola, ´En er Mundo´, ´Cielo Andaluz´ y ´Currito de la Cruz´ y así poder nutrir aquel espíritu infantil de sus Sueños de Grandeza. Era tal la emoción del chavalillo al escuchar las notas vibrantes de aquellos pasos dobles que le llegaban al alma, que en combinación con sus sueños de poder sacar de la triste pobreza a su familia, que por momentos, desde la profundidad de su corazón y en su mirada perdida, brotaban las lágrimas vestidas de anhelos y de impotencia a la vez, pero también de ilusión, de sentimiento y de la esperanza de algún día poder lograrlo como lo hizo, luego de incursionar en el mundo de los toros de 1938 a 1949, y dedicarse con una gran pasión y ejemplar entrega por toda una vida ´En er Mundo´, al fecundo y gratificante trabajo.

El duelo se recibe esta mañana y hasta las tres de la tarde, en la Capillas Marianas de Lázaro Cárdenas 1005, Col. Loma Larga en San Pedro Garza García.

Descanse en paz, Don Jorge Salais Herrera.


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