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Hombres de bien; Realizan ‘faena’ en familia: Héctor Eduardo Villalobos y Paloma Álvarez Chávez

Febrero 19, 2021 / Redacción / MONTERREY Joven matrimonio “regio-chonense” vive con gran intensidad el amor por su familia y por la fiesta de los toros
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Con apenas 1,220 kilómetros cuadrados y 54,000 habitantes, la pequeña y taurinísima población de Concepción de Díaz, Jalisco, “La Chona”, ha visto nacer hace ya algunos ayeres a esta pareja de orgullosos “Chonenses” adoptados, porque así lo quiso Dios -como auténticos regiomontanos-, sencillamente por poseer desde los más profundo de su ser esos valores de amor, bondad, franca y sincera amistad, que la ha distinguido en su andar por estas tierras como unas ejemplares personas de bien.

Quizás el día de San Valentín no ha sido suficiente para esta pareja, de ahora “regio-chonenses”, para expresar y entregar sus más sensibles sentimientos de amor hacia su hermosa familia, complementada por sus hijos Paloma, Natalia y Eduardo, y ha han depositado su pasión y su afición para nutrir su espíritu con los valores emanados de la fiesta de los toros.

Héctor Villalobos se ha convertido en un apasionado aficionado a los toros, que ha aprendido muchísimo de la vida, pues a través de la propia fiesta de toros se ha podido acercar a notables personalidades del mundo taurino, como el ingeniero Edmundo J. Gil y el licenciado Héctor Navarro (ambos lamentablemente fallecidos), a quienes por sus conocimientos, tanto dentro y fuera del ruedo, le han dejado grandes enseñanzas que aplican en su vida diaria.

Como los toreros que comienzan su azaroso andar desde cero, y como parte de la cultura del esfuerzo, sin olvidar que a lado de un buen hombre hay una gran mujer, en su momento el matrimonio dejó los aprecios de su tierra para “probar suerte” en la gran aventura de la vida, para a radicar en la ciudad de Monterrey, en donde a base del amor fraterno logró formar una ejemplar familia, sin olvidar nunca sus raíces y su terruño adorado.

Para su esposa Paloma Álvarez Chávez, la fiesta de toros forma parte importante de su vida pues, después de su esposo y sus hijos, su gran ilusión es algún día poder formar una ganadería de reses bravas y fundar su propia dehesa.

“Una cosa es la gran ilusión que tenemos”, nos dice Héctor, “y otra cosa es poder lograrlo, ya que es muy complejo, pero ojalá en un futuro no muy lejano podamos realizarlo”.

Y es que la afición de la pareja se transpira pues, como orgullosos originarios de Los Altos de Jalisco, su cercanía con Aguascalientes es cita obligada cada abril a la Feria de San Marcos, donde ambos han tenido la oportunidad, no sólo de nutrir su gusto por el arte de la tauromaquia, sino de conocer y relacionarse con importantes personalidades del mundo de la fiesta de los toros.

Para Héctor, su afición le viene de la infancia, cuando acompañaba a su padre Don Héctor Villalobos Organista (QEPD), quien fuera un importante funcionario de la Secretaría de Hacienda, a la majestuosa, antigua y muy torera plaza de toros “El Renacimiento” de Teocaltiche, Jalisco, y la monumental de Aguascalientes, donde tuvieron la oportunidad de admirar juntos las grandes tardes de maestría y el arte inmaculado del “Milagro de Monterrey”, Manolo Martínez, siendo precisamente ahí donde Héctor vio por primera vez una corrida de toros, y con ello abrazar su gusto por este gran legado cultural que representa la tauromaquia.

A partir de ahí, el pequeño Héctor se volvió inseparable de su padre a cada tarde de toros, teniendo la oportunidad de disfrutar también las grandes corridas en el Lienzo Charro de “La Chona” y, por supuesto, en la Monumental de Aguascalientes, donde en su memoria tiene marcada una corrida donde acompañó a su padre, invitados por los sobrinos del ganadero Don Mariano Ramírez, que lidiaba esa tarde un encierro para Manolo Martínez.

“Manolo Martínez fue una gran influencia”, nos dice Héctor con un dejo de nostalgia, “recuerdo en aquellas épocas -aún siendo muy pequeño- que mi padre hablaba mucho de Manolo, de Eloy y Curro, que eran unos monstruos del toreo en la época de los 80, y verlos en la Feria de San Marcos era todo un acontecimiento importante para mí”.

“Todos los años era ir a varias corridas, ya de joven iba con los amigos y luego con mi novia Paloma, ahora mi esposa, y ahí fue un punto importante para el desarrollo de nuestra afición, además me tocó estar el 23 de diciembre de 1989 en la inauguración de la plaza de toros ‘La Macarena’ de la Chona, y a partir de ahí hemos visto a toda la torería que ha desfilado desde aquella época hasta ahora”, señaló el aficionado.

“Debo reconocer la gran influencia que ha tenido para mí, mi esposa Paloma, pues mientras mi padre fue muy admirador de la expresión torera de Manolo, siendo muy respetuoso del toreo Cavacista y Currísta, que de igual forma los disfrutaba, desde novios mi esposa era súper fan del toreo de Eloy Cavazos, lo que habla de todo lo que influyeron estos dos grandes toreros mexicanos en dos personas muy allegadas a mí y, por ende, ahí está mi gusto por la fiesta de los toros”, nos dice el aficionado y también expresidente de la Peña Taurina El Toreo de Monterrey.

“El estar en el mundo taurino, a mi esposa y a mí nos ha dado la oportunidad de conocer a mucha gente del toro muy valiosa, entre los que se cuenta a notables ganaderos, toreros, periodistas, artistas plásticos entre otros, y destacaría que cuando tuve el privilegio de dirigir la Peña El Toreo, al lado de René Romo, José Antonio Quiroga, Noé Elizondo y Arnulfo Garza, en paralelo tuvimos el gran privilegio de convivir con señorones aficionados como el ingeniero Edmundo J. Gil y el licenciado Héctor F. Navarro, que bajo el ejemplo de ellos y junto con el apoyo de muy buenos aficionados y amigos como Don Rubén Leal, Narciso Candelaria, Ángel Mario Ruiz, Homar Rojas ytodo el grupo de peñistas, pusimos nuestro mejor empeño para el crecimiento y la difusión positiva de la tauromaquia”, finalizó, diciendo en nombre de su esposa Paloma y su familia, Héctor Villalobos, un entusiasta aficionado que por su forma de actuar en la vida, es un auténtico y ejemplar, hombre de bien.

LA FRASE

“Todos los años era ir a varias corridas, ya de joven iba con los amigos y luego con mi novia Paloma, ahora mi esposa, y ahí fue un punto importante para el desarrollo de nuestra afición”

Héctor Eduardo Villalobos

Aficionado taurino

INDENTADO

Su hermosa familia la complementan sus hijos Paloma de 21 años de edad, Natalia de 17 y Eduardo de 12

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