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¡Apoteosis Monumental! En el aniversario de la “Lorenzo Garza

Agosto 31, 2021 / Cabrito Mayor / MONTERREY Aunque apenas se reparten cuatro orejas, el público sale “toreando” de júbilo del histórico coso regiomontano que vibró
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Monterrey, Nuevo León.-Una gran tarde de toros, que se podría traducir en una “apoteosis monumental y colectiva”, se vivió el pasado domingo durante la celebración del aniversario número 84 de la Monumental Monterrey “Lorenzo Garza”, y donde Luis David Adame y Leo Valadez compartieron el triunfo al cortar un par de apéndices cada uno, mientras que Octavio García “El Payo” perdió con la espada lo que pudo haber ganado con el clasisísmo de su toreo ante un extraordinario encierro de la ganadería de Begoña.

Antes de iniciar la fiesta y luego de ser reconocida la labor periodística de Luis Eduardo Sampayo Climaco “Cabritomayor”, Héctor Cuéllar Arredondo y el doctor Gerardo Vázquez, por parte de la asociación de periodistas taurinos de Nuevo León, la Peña Taurina El Toreo rindió un homenaje al maestro Eloy Cavazos Ramírez al conmemorarse su 55 aniversario como matador de toros, quien junto con los espadas actuantes la tarde del domingo, dio una triunfal y emotiva vuelta al ruedo.

Ya en lo taurino con el abreplaza de nombre “Padre Amoroso”, “El Payo” lanceó con pulcritud a la verónica. Luego de brindar la faena a Eloy Cavazos, el diestro dejó muestra de su clasisísmo torero al torear con harta profundidad a su enemigo por ambos lados, dejando un gran sabor de boca al público que llenó el aforo permitido, pero quedando en eso, un gran sabor de boca al no poder coronar la faena con la toledana.

Con su segundo el queretano volvió a recrearse con la capa por verónicas, quitando por chicuelinas y tafalleras que fueron coreadas con gran entusiasmo por el respetable, con la muleta toreó prodigioso con lentitud y mucha clase, perdiendo los trofeos con el acero. Con el séptimo que regaló, nuevamente estuvo de la mano con el arte toreando a placer a su enemigo, con el que tampoco fue certero en el acero. Fue reconocida su labor por el público que agradeció el gesto.

Por su parte, Luis David Adame estuvo en torero con su primero al que, junto con Leo Valadez, armaron el alboroto al torear por colleras el quite de la chicuelina, que calentó el ambiente y prendió el entusiasmo en los tendidos. Luego de brindar su labor a Eloy Cavazos, el diestro inicia su faena con unos espectaculares estatuarios que calaron hondo en el respetable ante la boyante embestida del Begoñés astado. Muletazos ceñidos de gran calidad y de todas las marcas le dieron contenido a los olés emocionantes y surgidos de los tendidos abarrotados por un público festivo que celebró la certera estocada con la que el diestro dio rubrica a su faena para ser premiado por dos merecidas orejas con las que dio triunfal vuelta al ruedo.

Con su segundo el diestro nuevamente quitó en compañía de Leo Valadez por chicuelinas, que prendieron nuevamente al respetable. Aprovechando la calidad de “Bucky”, Octavió García “El Payo” dejó para la perpetuidad un emocionante quite por lentas y casi estatuarias chicuelinas que encendieron aún más el ánimo del respetable, como preámbulo al segundo tercio que fue cubierto por los tres espadas, siendo la ejecución del par colocado por “El Payo”, el más vistoso y limpio de la tercia. Con la muleta Adame inició de rodillas exponiendo el valor y el deseo de agradar conectando de inmediato a los tendidos con sentidos y garbosos muletazos, que fueron coreados por el respetable. Los trofeos los pierde al señalar dos pinchazos antes de sepultar tres cuartos de acero.

Por su parte, el también hidrocálido Leo Valadez sorprendió a todos al recibir a la verónica con ambas rodillas en tierra a “sendero de luz”, primero de su lote, al que luego -de pie- recetó otra serie de la misma dosis amén de un portentoso quite por chicuelinas combinadas con tafalleras que calaron hondo en los tendidos. Luego de un espectacular segundo tercio donde el diestro se recreó en alarde de facultades frente a las acometidas poderosas de su enemigo, el espada toreó a placer ante la algarabía del público que coreaba la faena con emocionados ‘¡olés!’. El diestro, derrochando voluntad frente a las benditas embestidas del gran astado, se lo ciñó a la cintura para bordar el toreo que coronó con una espectacular y certera estocada, pero de efectos retardados que le hicieron perder al menos un trofeo.

Con su segundo, lanceó por apretadas “valentinas” que alegraron al respetable y recordaron a los aficionados de antaño la figura de su creador: Valente Arellano. Con la muleta y frente al castaño el diestro estuvo muy torero ligando series de muletazos por ambos lados de muy buena manufactura y harta calidad. Con las rodillas en tierra instrumentó unas escalofriantes manoletinas ante la locura del respetable antes de rubricar la faena con una estocada que le permitió le fueran concedidas las dos orejas entre la alegría del respetable que estalló de júbilo y literalmente salió “toreando” de la plaza de toros.

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